Franklin Selva
Columnista

“Mi pasión es comunicar al consumidor del café algo más para que aprecie su verdadero valor. Mi pasión es comunicar a los consumidores la historia detrás de un café, y el café de El Salvador es muy diferente a otros productos que en Alemania, algunos llaman café. Este café (el de El Salvador) es un verdadero café, no hay que agregarle nada, ni azúcar, ni leche, es en esencia café”.

Con estas palabras Joachim Kuehne, director de la Escuela de Café de Berlín (Alemania), expresó su satisfacción y admiración por el café de El Salvador.

En un evento reciente promovido por el Consejo Salvadoreño del Café (CSC), mencionó que la clave detrás de un café va más allá del tueste, y recalcó la importancia de las técnicas de cultivo y producción, por lo que elogió a los productores salvadoreños como artífices de uno de los cafés más apreciados a nivel mundial.

Recordó cómo a sus quince años probó su primer café, dejándolo insatisfecho, y no fue hasta años más tarde, que el destino lo llevó a trabajar en la industria cafetalera.

Ha probado los cafés de más alta calidad en el mundo, entre ellos el salvadoreño, y su pasión lo ha llevado a conocer más allá del tueste, todos los aspectos relacionados con la producción y tradición de los mejores a nivel internacional.

Para el paladar de este experto barista alemán el café salvadoreño es el tercero en preferencia en la categoría de especialidades, después del de Etiopía e Indonesia. 

Recientemente, Kuehne, junto al director del CSC, Hugo Hernández, lideraron el foro denominado “Oportunidades de negocios en el mercado alemán”, en el cual dieron a conocer importantes datos.

Por ejemplo, Alemania es el tercer destino de mayor volumen de exportaciones de café de El Salvador, alcanzando -en los últimos años- cifras importantes que sobrepasan los 300 mil quintales oro, lo cual representa divisas superiores a los $63 millones. 

La marca Café de El Salvador, de altísima calidad, se ha logrado posicionar con precios promedios de hasta $214 por quintal. En la última cosecha, el precio internacional del café rondó entre los $125 y $132 por quintal.

Para Kuehne, quien a su vez dirige el programa “Coffee Master Gold”, de la Escuela de Café de Berlín, producir calidad es más importante que la cantidad.

Dentro de las preferencias de consumo en el mercado alemán, el café salvadoreño tiene un lugar privilegiado, debido a sus características cualitativas y gustativas. 

Estas cualidades han permitido ubicar precios de café, en modalidad de micro lotes, con promedios de $295 el quintal. En este sentido, el experto alemán incentivó a los caficultores salvadoreños a producir en la modalidad de micro lotes, que gocen de características cualitativas que agreguen valor y se sobrepongan a los precios internacionales debido a la volatilidad del café, visto únicamente como un commoditie.

En el marco de la visita, la delegación de la Escuela de Berlín desarrolló una gira por las diferentes fincas y zonas cafetaleras para conocer datos importantes que cualifican el café, entre ellos, la historia, cultura y procesos agro industriales, pero también las cualidades humanas que envuelven esta cultura, el ambiente de las comunidades, sus productores y, en general, el medio ambiente cafetalero, que también es importante para la biodiversidad de nuestro país.

Las actividades se enmarcaron en el convenio entre el CSC y la Escuela de Café de Berlín, como parte de las actividades de posicionamiento en los mercados internacionales, una estrategia encomendada por el presidente Salvador Sánchez Cerén.

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